De cañas

Mientras sales, ves que el tal teniente que antes te había llevado hacia el señor sí que se había quedado rezagado detrás de la puerta intentando espiar. Se le ve desconfiado. Ya que tus intentos de persuadir al capitán han fracasado, diriges tus energías hacia este nuevo objetivo.

  • Hey, man! No me vendría mal una birra, te unes? - vamos hacia la taberna.

Te mira con recelo, pero acepta

  • Desde luego! No me vendría nada mal

Una vez en la taberna, comenzáis a hablar de lo que más os preocupa en esta vida: la seguridad de la gente y las apuestas. 

Comienza a haber confianza entre vosotros, de forma que intentas soltar alguna indirecta sobre tus inquietudes.

  • ¿Oye, no hay mucha gente tosiendo por aquí últimamente?

  • Sí, es normal ver esto estas últimas semanas

  • Mira, yo es que creo que podemos estar hablando de una enfermedad bastante peligrosa. He recibido noticias por parte de mis contactos en Europa. Sin embargo, a tu general parece que no le preocupa esto.

  • ¡Si fuese verdad lo que me estás diciendo, estaríamos todos corriendo un grave peligro! ¡Se me ocurre algo! ¡Debes hablar con una autoridad superior que pueda imponérselo al general! Un científico de Azerbaiyán.